La gallina degollada
Personajes:
-Mazzini, 28 años, esposo de Berta Ferraz
-Berta Ferraz, 22 años, esposa de Mazzini
-Bertita, hija menor del matrimonio
-Los cuatro hermanos idiotas
A los 3 meses, el matrimonio Mazzini-Ferraz se orientó en un
hijo que lamentablemente al vigésimo mes lo sacudieron unas convulsiones
dejándolo idiota sin remedio. Como es natural, este matrimonio se esperanzó en
otro hijo que nació lleno de salud y belleza al igual que el primero pero a los
18 meses las convulsiones del primogénito se repetían y al día siguiente, el
segundo hijo amanecía idiota. Luego sobrevinieron mellizos, y punto por punto
se repitió el mismo proceso de los 2 mayores. Después de 3 años, nació una niña
llamada Bertita. La noche en que Bertita cumplió 4 años, resultado de las
golosinas, tuvo fiebre y escalofríos. La culpa de la meningitis de los 4
primeros niños fue el padre y un pulmón picado de la madre. Un día el
matrimonio ordenó a la sirvienta a preparar una gallina para almorzar, y los 4
idiotas observaban mientras la sirvienta cortaba el cuello de la gallina.
Después de almuerzo, la sirvienta se fue a Buenos Aires y a Berta se le ocurrió
ir a saludar a los vecinos. Mientras tanto los 4 idiotas agarraron a Bertita y
la mataron como a la gallina, dejando sangre en toda la cocina.
A la deriva
Personajes:
-Paulino
-Dorotea
-Alves
El argumento de esta obra trata sobre un hombre llamado Paulino
que vive en la selva y sin querer pisa una víbora mortífera, llamada “yararacusú”. En el cuento se
relata con todo detalle como poco a poco este hombre se va muriendo a pesar de
todos los esfuerzos que hace por intentar llegar a un lugar donde puedan
curarle. Primero es ayudado por su esposa Dorotea; luego se sube a una canoa y
llegar paleando hasta el centro de Paraná para poder llegar a Tacurú-Pucú;
después pide ayuda a su compadre Alves pero éste no se encontraba en su casa.
Finalmente Paulino muere.
La muerte de Isolda
Sobre el fondo de la música de Warner (la obra de “Tristán e
Isolda”) se desarrolla una historia de amor y de recuerdos.
Al concluir el Primer Acto de la obra, Padilla descansaba en su butaca del teatro, fija sus ojos en una hermosa mujer joven, pálida (Inés) que se encuentra en un palco junto a su esposo, un opulento almacenero, vulgar, mucho mayor que Inés.
Cuando se inicia el Segundo Acto, Padilla seguía buscándola con la mirada, pero se da cuenta que el vecino de su butaca también la está mirando y saluda a la mujer (Inés). Aquí Padilla, nos describe a Esteban como un hombre de más de treinta y cinco años, barba rubia y ojos azules de mirada clara y un poco dura.
Transcurrida la mitad del Segundo Acto de “Tristán e Isolda”, Esteban e Inés se miraban fija e insistentemente, aislados del mundo, según el relato de Padilla.
Antes de concluir el Tercer Acto, Esteban sale al pasillo, y el palco donde se encontraba Inés estaba vacío. Padilla piensa que entre ellos pasa algo.
Al cabo de unos días se encuentran (Padilla y Esteban), se conocen a pocos momentos que zarpe el barco en el que Esteban se iría para nunca volver, empiezan a conversar y Esteban le dice que le recuerda mucho a él cuando joven, también éste le señala a Padilla que quizá pudo juzgar mal lo que vio esa noche en el teatro.
Esteban le confidencia que hace 10 años conoció a Inés y durante seis meses fueron novios hasta que se consumó el amor y desde ese instante su pasión por ella se enfrió. Sigue recordando y contando momentos del pasado, como que el ambiente social entre ellos era diferente, que ella quería poseer su nombre, que él flirteaba con otras muchachas y como se apagó de su parte, la pasión que sentía por ella y debido, a que su amor por Inés no era muy grande decidió romper con ella, aunque el amor de ella hacia él era muy grande, reconoce Esteban.
Le relata el término de la relación, entregándole detalles de aquel momento a Padilla, reconoce que fue frío, injusto y que en un instante enlodó con palabras hirientes el amor más puro que hombre alguno haya sentido de parte de una mujer, mientras ella herida lloraba inconsolablemente; le dice que en ese instante se da cuenta de su error, pero fue demasiado tarde… acababa de perder con Inés. Salió inmediatamente de Buenos Aires. Volvió ocho años después, Inés ya se había casado apenas seis meses después que rompieron. Se volvió a ir y regresó hace un mes, ya tranquilo y en paz.
Pero fue al verla nuevamente, esa noche en el teatro, que Esteban sintió su alma sangrante por haberla perdido, como si no hubiera pasado un día de esos diez años. La música de Warger lo envolvió de tal manera esa noche, que no pudo soportarlo y abandonó su butaca, mientras se dirigió al palco donde se encontraba Inés tendida en el diván del antepalco, deshecha en llanto. Esteban la llamó clamando su nombre e Inés con sollozos incontrolados le dijo: “No, no… es demasiado tarde”
Al concluir el Primer Acto de la obra, Padilla descansaba en su butaca del teatro, fija sus ojos en una hermosa mujer joven, pálida (Inés) que se encuentra en un palco junto a su esposo, un opulento almacenero, vulgar, mucho mayor que Inés.
Cuando se inicia el Segundo Acto, Padilla seguía buscándola con la mirada, pero se da cuenta que el vecino de su butaca también la está mirando y saluda a la mujer (Inés). Aquí Padilla, nos describe a Esteban como un hombre de más de treinta y cinco años, barba rubia y ojos azules de mirada clara y un poco dura.
Transcurrida la mitad del Segundo Acto de “Tristán e Isolda”, Esteban e Inés se miraban fija e insistentemente, aislados del mundo, según el relato de Padilla.
Antes de concluir el Tercer Acto, Esteban sale al pasillo, y el palco donde se encontraba Inés estaba vacío. Padilla piensa que entre ellos pasa algo.
Al cabo de unos días se encuentran (Padilla y Esteban), se conocen a pocos momentos que zarpe el barco en el que Esteban se iría para nunca volver, empiezan a conversar y Esteban le dice que le recuerda mucho a él cuando joven, también éste le señala a Padilla que quizá pudo juzgar mal lo que vio esa noche en el teatro.
Esteban le confidencia que hace 10 años conoció a Inés y durante seis meses fueron novios hasta que se consumó el amor y desde ese instante su pasión por ella se enfrió. Sigue recordando y contando momentos del pasado, como que el ambiente social entre ellos era diferente, que ella quería poseer su nombre, que él flirteaba con otras muchachas y como se apagó de su parte, la pasión que sentía por ella y debido, a que su amor por Inés no era muy grande decidió romper con ella, aunque el amor de ella hacia él era muy grande, reconoce Esteban.
Le relata el término de la relación, entregándole detalles de aquel momento a Padilla, reconoce que fue frío, injusto y que en un instante enlodó con palabras hirientes el amor más puro que hombre alguno haya sentido de parte de una mujer, mientras ella herida lloraba inconsolablemente; le dice que en ese instante se da cuenta de su error, pero fue demasiado tarde… acababa de perder con Inés. Salió inmediatamente de Buenos Aires. Volvió ocho años después, Inés ya se había casado apenas seis meses después que rompieron. Se volvió a ir y regresó hace un mes, ya tranquilo y en paz.
Pero fue al verla nuevamente, esa noche en el teatro, que Esteban sintió su alma sangrante por haberla perdido, como si no hubiera pasado un día de esos diez años. La música de Warger lo envolvió de tal manera esa noche, que no pudo soportarlo y abandonó su butaca, mientras se dirigió al palco donde se encontraba Inés tendida en el diván del antepalco, deshecha en llanto. Esteban la llamó clamando su nombre e Inés con sollozos incontrolados le dijo: “No, no… es demasiado tarde”
El almohadón de plumas
Personajes:
-Alicia
-Jordán
-La sirvienta
Es la historia de un matrimonio joven formado por Alicia, una
joven angelical, y Jordán. Ambos están enamorados. Viven en una casa
escalofriante y majestuosa en la que Alicia pasaba el tiempo sola hasta que
llegaba su marido. Así empezó a adelgazar hasta el punto de que un día tuvo que
salir al jardín apoyado en el brazo su marido. Fue el último día que Alicia
estuvo levantada. Al día siguiente el médico la examinó con mucha atención sin
encontrar enfermedad alguna y ordenándola calma y reposo. Al día siguiente
Alicia siguió empeorando, se veía que iba hacia la muerte, sin que el médico
supiera de qué enfermedad se trataba. Por el día su enfermedad no avanzaba,
pero cuando se levantaba aparecía cada vez más lívida. Los dos días finales
deliró sin cesar a media voz hasta que por fin murió.
Cuando la sirvienta estaba arreglando la habitación, al hacer la
cama se fijó en el almohadón, llamó al señor por haber observado pequeñas
manchas de sangre. Jordán se acercó y descubre que su mujer había muerto porque
dentro del almohadón había un animal monstruoso que le chupaba la sangre todas
las noches a Alicia. En cinco días, había vaciado a Alicia.
La insolación
Personajes:
-Cachorro Old (foxterrier)
-El padre cachorro Milk (foxterrier)
-Dick, el taciturno preferido (perro foxterrier)
-Prince, perro foxterrier cuyo labio superior partido dejaba ver
los dientes
-Isondú, foxterrier con nombre de indígena
-Míster Jones, dueño de los perros
-Míster Moore, hermano materno de Míster Jones
Míster Jones, dueño de un rancho (chacra) tenía varios animales,
entre ellos unos cuántos perros fieles (Old, Milk, Dick, Prince, Isondú). Éstos
cuidaban diariamente a Míster Jones y vigilaban la chacra observando a los
peones que trabajaban. En una de ésas tardes; el cachorro Old creyó ver a su
amo junto a un árbol y muy contento se dirigía hacia él, cuando el resto de los
perros le prohibieron que se le acercara y le dijeron que era la muerte. Desde
ese día no se alejaron de su dueño siguiéndolo a todas partes. Míster Jones
después de beber wiski no durmió por la tarde y envió a un trabajador en busca
de un repuesto para la carpidora. El obrero volvió al galope desobedeciendo la
orden de no galopar y además volvió sin repuesto, y repentinamente el caballo
cayó desplomado y los perros creyeron que la muerte se había conformado con
eso. El peón al no traer el repuesto, Míster Jones fue personalmente a buscarlo
con un calor abrasador y a su regreso junto a los perros tomó un camino recto
(por la chacra) con un fuerte calor a cuestas, sintiendo que su cabeza iba a
reventar; cuando Old vio a acercarse la muerte vestida de blanco gritaba: “la
muerte!” y creyó que no se cruzaría con su amo ya que venía en forma oblicua
pero lamentablemente se juntaron y Míster Jones cayó muerto. Su hermano de
Buenos Aires, Míster Moore liquidó todo en 4 días, quedándose sólo una hora en
la chacra.
La miel silvestre
Personajes:
-Gabriel Benincasa
Gabriel Benincasa era un contador, sintió unos deseos
incontrolables de explorar el monte, aunque de niño siendo gordo y cara rosada
y de buena salud, no despreciaba una taza de té con pasteles antes que un paseo
por el bosque. Recordando a sus primos en el Santo Oriental- iniciados en la
aventura de Julio Verne, él deseaba conocer el mundo misterioso del monte y
nada lo haría cambiar de parecer. Fue a la casa de su padrino y quiso ir al
monte sólo con su rifle, al enterarse su padrino se lo prohibió rotundamente y
le dijo que al día siguiente lo acompañaría un peón conocedor de esas tierras,
sin embargo a él le atraía esa interminable maraña pero desistió. La segunda
noche lo despertó abruptamente su padrino y le dijo que tuviera cuidado con sus
pies y él muy asustado preguntaba qué sucedía. Su padrino dijo es la corrección
que estaba en la casa (hormigas carnívoras que destrozan todo a su paso,
`pueden quedarse de 4 a 5 días en un lugar según la cantidad de comida y grasa
que encuentren. Sin embargo no resisten la creolina o droga similar y como en
el obraje abunda se fueron en una hora). Le picó una hormiga a Gabriel. Al día
siguiente salió al monte con machete en mano aunque no muy diestro deseaba
estar en el bosque. Una vez cansado volvía a su casa, pero sintió un zumbido
que venía desde un tronco hueco, eran abejas. Se acercó cuidadosamente y vio
que habían 12 bolas de cera y miel (7 con polen y las restantes, miel),
provocando una humareda alejó a las abejas, pero al ladrón se le posaron 4 o 5
abejas en su hombro. Poco a poco comenzó a comer alejado de las abejas sentado
en un raigón, sabían a resina de frutales o eucaliptus, no sabía bien pero
golosamente seguía comiendo. Su idea era sencilla, quería sostener la bolsita
sobre su boca, abriéndole un agujero, pero con la miel era espesa debió
agrandarlo para que cayera. Una vez comido todo trató de levantarse y no pudo y
el pánico lo invadió y lo volvió a intentar, siendo inútiles sus esfuerzos. Las
hormigas se comieron a Gabriel y 2 días después su padrino encontró su
esqueleto.
Los mensú
-Cayetano Maidana, mensualero
-Esteban Podelei, labrador de madera
Cayetano y Esteban, peones del obraje, 2
hombres como tantos otros peones de los cuales no pueden tener posadas con
haber conformándose con seguir con deuda y seguir trabajando y emborrachándose
con mujeres y derrochando el poco dinero de su paga. Éstos hombres al ver sus
libretas vieron que no podían cumplir con nada y empezaron a pensar en escapar.
En una de sus borracheras calle quedó con una mujer que tenía un collar de
perlas y calzado Luis XV y las cosas más importantes para él eran aquella mujer
y su revólver 44. Calle se acercó tímidamente a un grupo que estaba apostando y
tímidamente comenzó a apostar perdiendo los cigarros, sus botas y su 44 y el
collar de su mujer. Después de 15 días llegaron a su destino cima del Silex.
Podeley comenzó a trabajar y a demarcar su zona de bosque, construyó con hojas
de palmer su cobertizo, techo y pared sur, dio nombre de cama a 8 varas
horizontales y de un horcón colgó la provista semanal. Calle entre risa y risa
meditaba siempre su fuga harto ya de revirados y yoparás que el pregusto de la
huida tornaba más indigestos. Pode ley fue a pedir un medicamento para la
fiebre llamado quinina porque sufría de temblores y decaimientos, y propuso al
mayordomo que lo liquidaran pero como su cuenta estaba inpaga, preferían
dejarlo ahí, entonces se organizó con Calle para escapar ese fin de semana
cuando se disponían como siempre a lavar la ropa y cantando, cantando se fueron
alejando. A Podeley le costaba caminar por los temblores y la fiebre y eran
perseguidos por el capataz. Lograron huir en un tipo de balsa pero no supieron
a qué lugar llegaron siendo el agua la tumba de Podeley. Calle a punto de morir
de hambre y de frío se embarcó en un vapor que lo dejó al lugar de partida
El espectro
En este cuento se relata una especie de triángulo
amoroso entre Duncan, edid y Guillermo... Duncan y edid están casados, pero Guillermo
la ama, además Duncan es el mejor amigo de Guillermo... Duncan es un excelente
actor, pero muere. Antes de eso le dice a Guillermo q cuide a su mujer como una
hermana, pero estos se enmaran... la pareja decide ver el páramo, película
protagonizada por Duncan... lo sorprendente es que el espectro del actor les
aparece... Guillermo le dispara, pero en realidad al q termina disparandole es
a el mismo, en la sien... pero el amor de Guillermo y edid es tan fuerte q
incluso en la misma muerte se encuentran, y ahora están esperando ver más allá
de lo que se ve... otra peli de Duncan... Pues esperan q el vuelva a aparecer y
así poder cruzar la línea entre la vida y la muerte... la cuestión es q dicha
peli la pueden estrenar con otro nombre, razón por la cual no se pierden ningún
estreno... Pues ellos quieren regresar a la vida
En este cuento se ve claramente la presencia de la vida y sobre todo de la muerte... Estos son temas de gran relevancia en las obras del autor pues él tuvo una vida muy trágica... Su papa murió violentamente, su padrastro se suicidó ante sus ojos, su primera esposa también, accidentalmente mato a su mejor amigo y luego él se suicidó...
Por lo tanto aquí también podemos ver la figura de la amistad, y como podemos perderla de un momento a otro. Los celos, la ira y la venganza... Son otros temas fundamentales e la obra.. Además, nos trata de expresar el deseo de estar vivo, pero no solo por la existencia sino porque tenemos una razón para estarlo, otro punto seria el amor, un amor q rompe las barreras de la vida y la muerte y de la vacía que esta encarna...
Recuerda también que en esta obra se muestra principalmente el pecado capital de la envidia, pues Guillermo envidiaba a su amigo.. y la codicia porque al mismo tiempo la codiciaba.. Hay q destacar q los pecados capitales son junto con los temas, de la vida, el amor, la locura y l muerte uno de los más retratados en las obras de Quiroga
En este cuento se ve claramente la presencia de la vida y sobre todo de la muerte... Estos son temas de gran relevancia en las obras del autor pues él tuvo una vida muy trágica... Su papa murió violentamente, su padrastro se suicidó ante sus ojos, su primera esposa también, accidentalmente mato a su mejor amigo y luego él se suicidó...
Por lo tanto aquí también podemos ver la figura de la amistad, y como podemos perderla de un momento a otro. Los celos, la ira y la venganza... Son otros temas fundamentales e la obra.. Además, nos trata de expresar el deseo de estar vivo, pero no solo por la existencia sino porque tenemos una razón para estarlo, otro punto seria el amor, un amor q rompe las barreras de la vida y la muerte y de la vacía que esta encarna...
Recuerda también que en esta obra se muestra principalmente el pecado capital de la envidia, pues Guillermo envidiaba a su amigo.. y la codicia porque al mismo tiempo la codiciaba.. Hay q destacar q los pecados capitales son junto con los temas, de la vida, el amor, la locura y l muerte uno de los más retratados en las obras de Quiroga
La mancha hiptálmica
¿Qué tiene esa pared? ?preguntó alguien Levantó también la vista y miró. No había nada. La pared estaba lisa, fría y totalmente blanca. Sólo arriba, cerca del techo, estaba oscurecida por falta de luz. Otro a su vez alzó los ojos y los mantuvo un momento inmóvil y bien abierto, como cuando se desea decir algo que no se acierta a expresar. ? ¿P... pared? ?formuló al rato. Esto sí; torpeza y sonambulismo de las ideas, cuánto es posible. ? No es nada? Contestó el hombre? Es la mancha hiptálmica. ? ¿Mancha? ?. . . hiptálmica. La mancha hiptálmica. Éste era nuestro dormitorio. La mujer (su mujer) dormía de aquel lado... ¡Qué dolor de cabeza tenía!... Estaban casados desde hacía siete meses y anteayer murió. ¿No es esto?... Es la mancha hiptálmica. Una noche -recuerda bien- sui mujer se despertó sobresaltada. ? ¿Qué dices? ?le preguntó el inquieto. ? ¡Qué sueño más raro! ?le respondió, angustiada aún. ? ¿Qué era? No sé, tampoco... Sé que era un drama; un asunto de drama... Una cosa oscura y honda... ¡Qué lástima!? ¡Trata de acordarte, por Dios!?La instó el, vivamente interesado. La mujer hizo un esfuerzo. ? No puedo. . . No me acuerdo más que del título:--dijo la mujer.- La mancha tele... hita... ¡hiptálmica! Y la cara atada con un pañuelo blanco. ? ¿Qué? . . . ?Un pañuelo blanco en la cara... La mancha hiptálmica? ¡Raro! ?murmuró el, sin detenerse un segundo más a pensar en aquello. Pero días después sui mujer salió una mañana del dormitorio con la cara atada. Apenas la vio, recordó bruscamente y vio en sus ojos que ella también se había acordado. Ambos soltaron la carcajada. ? ¡Si... sí! ?se reía, ella? En cuanto me puse el pañuelo, me acordé...? ¿Un diente?...? No sé; creo que sí... Durante el día bromeamos aún con aquello, y de noche mientras la mujer (su mujer) se desnudaba, le gritó de pronto desde el comedor: ?A que no... ? ¡Sí! ¡La mancha hiptálmica! ?le contestó riendo. Se echó a reír a su vez, y durante quince días vivieron en plena frenesí amoroso. Después de este tiempo breve (o no tan breve) de aturdimiento sobrevino un período de amorosa inquietud, el sordo y mutuo acecho de un disgusto que no llegaba y que se ahogó por fin en explosiones de radiante y furioso amor. Una tarde, tres o cuatro horas después de almorzar, la mujer, (la mujer de él), al buscarlo y no encontrarlo, entró en su cuarto y quedó sorprendida al ver los postigos cerrados. Lo vio en la cama, extendido como un muerto. ? ¡Federico!? Le gritó corriendo hacia él. No contestó una palabra, ni se inmutó. Y era ella, mi mujer! ¿Entienden ustedes? ¡Déjame! ?se deshizo de ella con rabia, volviéndome a la pared. Durante un rato el no oyó nada. Después, sí: los sollozos de sui mujer, el pañuelo hundido hasta la mitad en la boca. Esa noche cenaron en silencio. No se dijeron una palabra, hasta que a las diez su mujer lo sorprendió en cuclillas delante del ropero, doblando con extremo cuidado, y pliegue por pliegue, un pañuelo blanco. ?¡Pero desgraciado! ?exclamó desesperada, alzándole la cabeza? ¡Qué haces! ¡Era ella, su mujer! Le devolvió el abrazo, al mismo tiempo que le daba un beso apasionado en plena boca. ? ¿Qué hacía? ?le respondió el? Buscaba una explicación justa a lo que les estaba pasando. ? Federico... amor mío...? Murmuró ella Y la ola de locura los envolvió de nuevo, como siempre.........como la primera vez Desde el comedor el oyó que ella? Allí mismo? Se desvestía. Y aulló con amor A qué no...?¡Hiptálmica, hiptálmica! respondió riendo y desnudándose a toda prisa. Cuando entró, lo sorprendió el silencio considerable de aquel dormitorio. Se acercó sin hacer ruido y miró. La mujer SU mujer estaba acostada, el rostro completamente hinchado y blanco. Tenía atada la cara con un pañuelo. Corrió suavemente la colcha sobre la sábana, se acostó en el borde de la cama, y cruzó las manos bajo la nuca. No había allí ni un crujido de ropa ni una trepidación lejana. Nada. La llama de la vela ascendía como aspirada por el inmenso silencio. Pasaron horas y horas. Las paredes, blancas y frías, se oscurecían progresivamente hacia el techo... ¿Qué es eso? No sabía......nadie sabía........... Y alzó de nuevo los ojos. Los otros hicieron lo mismo y los mantuvieron en la pared por dos o tres siglos. Al fin los sintió pesadamente fijos en él. ? ¿Usted nunca ha estado en el manicomio? le dijo uno de los hombres por fin. ? No que yo sepa. ..?Respondió. ? ¿Y en presidio??Insistió ?Tampoco, hasta ahora...? Pues tenga cuidado, porque va a concluir en uno u otro. ? Es posible. . . perfectamente posible...?repuso procurando dominar su confusión de ideas. Salieron. Nuestro protagonista de la historia estaba seguro de que habían ido a denunciarlo, y acabo por tenderse en el diván: como el dolor de cabeza continúa, se ha atado la cara con un pañuelo blanco.
¿Qué tiene esa pared? ?preguntó alguien Levantó también la vista y miró. No había nada. La pared estaba lisa, fría y totalmente blanca. Sólo arriba, cerca del techo, estaba oscurecida por falta de luz. Otro a su vez alzó los ojos y los mantuvo un momento inmóvil y bien abierto, como cuando se desea decir algo que no se acierta a expresar. ? ¿P... pared? ?formuló al rato. Esto sí; torpeza y sonambulismo de las ideas, cuánto es posible. ? No es nada? Contestó el hombre? Es la mancha hiptálmica. ? ¿Mancha? ?. . . hiptálmica. La mancha hiptálmica. Éste era nuestro dormitorio. La mujer (su mujer) dormía de aquel lado... ¡Qué dolor de cabeza tenía!... Estaban casados desde hacía siete meses y anteayer murió. ¿No es esto?... Es la mancha hiptálmica. Una noche -recuerda bien- sui mujer se despertó sobresaltada. ? ¿Qué dices? ?le preguntó el inquieto. ? ¡Qué sueño más raro! ?le respondió, angustiada aún. ? ¿Qué era? No sé, tampoco... Sé que era un drama; un asunto de drama... Una cosa oscura y honda... ¡Qué lástima!? ¡Trata de acordarte, por Dios!?La instó el, vivamente interesado. La mujer hizo un esfuerzo. ? No puedo. . . No me acuerdo más que del título:--dijo la mujer.- La mancha tele... hita... ¡hiptálmica! Y la cara atada con un pañuelo blanco. ? ¿Qué? . . . ?Un pañuelo blanco en la cara... La mancha hiptálmica? ¡Raro! ?murmuró el, sin detenerse un segundo más a pensar en aquello. Pero días después sui mujer salió una mañana del dormitorio con la cara atada. Apenas la vio, recordó bruscamente y vio en sus ojos que ella también se había acordado. Ambos soltaron la carcajada. ? ¡Si... sí! ?se reía, ella? En cuanto me puse el pañuelo, me acordé...? ¿Un diente?...? No sé; creo que sí... Durante el día bromeamos aún con aquello, y de noche mientras la mujer (su mujer) se desnudaba, le gritó de pronto desde el comedor: ?A que no... ? ¡Sí! ¡La mancha hiptálmica! ?le contestó riendo. Se echó a reír a su vez, y durante quince días vivieron en plena frenesí amoroso. Después de este tiempo breve (o no tan breve) de aturdimiento sobrevino un período de amorosa inquietud, el sordo y mutuo acecho de un disgusto que no llegaba y que se ahogó por fin en explosiones de radiante y furioso amor. Una tarde, tres o cuatro horas después de almorzar, la mujer, (la mujer de él), al buscarlo y no encontrarlo, entró en su cuarto y quedó sorprendida al ver los postigos cerrados. Lo vio en la cama, extendido como un muerto. ? ¡Federico!? Le gritó corriendo hacia él. No contestó una palabra, ni se inmutó. Y era ella, mi mujer! ¿Entienden ustedes? ¡Déjame! ?se deshizo de ella con rabia, volviéndome a la pared. Durante un rato el no oyó nada. Después, sí: los sollozos de sui mujer, el pañuelo hundido hasta la mitad en la boca. Esa noche cenaron en silencio. No se dijeron una palabra, hasta que a las diez su mujer lo sorprendió en cuclillas delante del ropero, doblando con extremo cuidado, y pliegue por pliegue, un pañuelo blanco. ?¡Pero desgraciado! ?exclamó desesperada, alzándole la cabeza? ¡Qué haces! ¡Era ella, su mujer! Le devolvió el abrazo, al mismo tiempo que le daba un beso apasionado en plena boca. ? ¿Qué hacía? ?le respondió el? Buscaba una explicación justa a lo que les estaba pasando. ? Federico... amor mío...? Murmuró ella Y la ola de locura los envolvió de nuevo, como siempre.........como la primera vez Desde el comedor el oyó que ella? Allí mismo? Se desvestía. Y aulló con amor A qué no...?¡Hiptálmica, hiptálmica! respondió riendo y desnudándose a toda prisa. Cuando entró, lo sorprendió el silencio considerable de aquel dormitorio. Se acercó sin hacer ruido y miró. La mujer SU mujer estaba acostada, el rostro completamente hinchado y blanco. Tenía atada la cara con un pañuelo. Corrió suavemente la colcha sobre la sábana, se acostó en el borde de la cama, y cruzó las manos bajo la nuca. No había allí ni un crujido de ropa ni una trepidación lejana. Nada. La llama de la vela ascendía como aspirada por el inmenso silencio. Pasaron horas y horas. Las paredes, blancas y frías, se oscurecían progresivamente hacia el techo... ¿Qué es eso? No sabía......nadie sabía........... Y alzó de nuevo los ojos. Los otros hicieron lo mismo y los mantuvieron en la pared por dos o tres siglos. Al fin los sintió pesadamente fijos en él. ? ¿Usted nunca ha estado en el manicomio? le dijo uno de los hombres por fin. ? No que yo sepa. ..?Respondió. ? ¿Y en presidio??Insistió ?Tampoco, hasta ahora...? Pues tenga cuidado, porque va a concluir en uno u otro. ? Es posible. . . perfectamente posible...?repuso procurando dominar su confusión de ideas. Salieron. Nuestro protagonista de la historia estaba seguro de que habían ido a denunciarlo, y acabo por tenderse en el diván: como el dolor de cabeza continúa, se ha atado la cara con un pañuelo blanco.
MÁS ALLA
El cuento empieza con la
familia de ella discutiendo con sus padres de porque no la dejaban ser feliz
con su amado, pero el padre le dijo que primero muerta, que con él, entonces
ella decidió morir si esa era la única opción y se vio con él y toaron un
bebedizo para así morir luego perdieron el conocimiento y cuando despertaron
estaba llorando todos sobre ella y el parado frente a ella, ya habían muerto y
solo veía la angustia de su madre por ver su cuerpo tieso, luego en su funeral
vieron como llegaba la familia de Luis con su cadáver y los metían en la misma casa
para luego enterrarlos pero en fin su única finalidad era estar siempre juntos
, entonces ellos pasaron así muchos días Luis la visitaba todas las
noches a su llegada era puntual pero, a la despedida cada vez se retardaba más
luego fueron a ver su tumba, y lo único que decía la lápida eran sus nombres y
la fecha…él siempre le decía amor mío pero ella sentía morir cada vez que lo
escuchaba y pensó que se puede morir de amor ya estando muerta, eso sentía ella
y quedaron parados deseando besarse y deseando entregarse sus bocas sobre su
lapida y “viviendo” el presente de sus pálidas vidas y no pensando en el
futuro…
Bueno para mí, este
cuento es bastante confuso, ya que se queda como en pensamientos de los
protagonistas, es una historia de amor no muy agradable, es más trágica que
romántica o es romántica corta venas, ya que prefirieron morir para amarse toda
la vida, es algo que en lo personal hasta cierto punto absurdo, bien dice el
dicho “de amor nadie se muere”, y pues; no es un cuento del que se pueda decir a
que linda historia…Así que, pienso que cuando uno se enamora, uno mismo debe de
poner sus límites en ciertas actitudes u ocasiones del mismo, ya que es más
importante vivir y amar que morir amando
EL CONDUCTOR DEL RÁPIDO
«Desde
1905 hasta 1925 han ingresado en el Hospicio de las Mercedes 108 maquinistas
atacados de alienación mental”. “Cierta mañana llegó al manicomio un hombre
escuálido, de rostro macilento, que se tenía malamente en pie. Estaba
cubierto de andrajos y articulaba tan mal sus palabras que era necesario
descubrir lo que decía. Y, sin embargo, según afirmaba con cierto alarde
su mujer al internarlo, ese maquinista había guiado su máquina hasta pocas
horas antes”. “En un momento dado de aquel lapso de tiempo, un señalero y un
cambista alienados trabajaban en la misma línea y al mismo tiempo que dos
conductores, también alienados”. “Es hora, pues, dados los copiosos hechos
apuntados, de meditar ante las actitudes fácilmente imaginables en que
podría incurrir un maquinista alienado que conduce un tren». Tal es lo que
leo en una revista de criminología, psiquiatría y medicina legal, que tengo
bajo mis ojos mientras me desayuno. Perfecto. Yo soy uno de esos maquinistas.
Más aún: soy conductor del rápido del Continental. Leo, pues, el anterior
estudio con una atención también fácilmente imaginable. Hombres, mujeres,
niños, niñitos, presidentes y esta biloques: desconfiad de los psiquiatras
como de toda policía. Ellos ejercen el contralor mental de la humanidad, y ganan
con ello: ¡ojo! Yo no conozco las estadísticas de alienación en el personal
de los hospicios; pero no cambio los posibles trastornos que mi locomotora con
un loco a horcajadas pudiera discurrir por los caminos, con los de cualquier
deprimido psiquiatra al frente de un manicomio. Cumple advertir, sin embargo,
que el especialista cuyos son los párrafos apuntados comprueba que 108
maquinistas y 186 fogoneros alienados en el lapso de veinte años,
establecen una proporción en verdad poco alarmante: algo más de cinco conductores
locos por año. Y digo ex profeso conductores refiriéndome a los dos
oficios, pues nadie ignora que un fogonero posee capacidad técnica suficiente
como para manejar su máquina, en caso de cualquier accidente fortuito.
Los buques suicidaste
Personajes:
-María Margarita
Es un capítulo que trata sobre el principal motivo de los
abandonos de los buques, que sin duda eran las tempestades y los incendios que
dejan a la deriva a estos gigantes esqueletos. Pero hay otras causas
particulares como el que le sucedió al “María Margarita “que zarpó de Nueva
York el 24 de agosto de 1903 y que el 26 del mismo mes fue encontrado vacío
completamente, pero todo en perfecto orden y sin ninguna señal de pánico. Una
noche, camino a Europa, reunidos en el puente, un grupo de gente hablaba sobre
este tema; alguna concurrencia femenina creía que las águilas pudieron haberse
llevado la tripulación pero el narrador sabía algo a partir de su propia
experiencia: una vez, junto a su tripulación, encontraron un buque a vela, en
donde no se hallaba nadie y todo se encontraba en perfecto orden y su última
anotación en el diario daba cuenta de hace 4 días atrás. 8 hombres decidieron
quedarse a bordo para el gobierno de aquel nuevo buque, pero al día siguiente
todos los tripulantes que se habían quedado habían desaparecido. Porque 6
nuevos tripulantes se animaron de nuevo para quedarse en este buque a vela que
habían encontrado; primero decidieron beber para olvidar las preocupaciones y
producto de un sonambulismo moroso empezaron a arrojarse al agua hasta que no
quedó nadie más que el narrador porque no se sintió en una defensa angustiosa
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